Otoño: Estación del Color

Una vez me contaron que un montañero encontró por las alturas a un grupito de urbanitas algo despistado. Se adelantó uno de sus componentes y le preguntó: "Oiga señor, nos han dicho que por aquí se contempla un panorama magnífico. ¿Nos puede decir dónde está el panorama?"

El Otoño es la estación del color                                                     .


Pero hay que entrenar el ojo para saberlo ver. Hay quien sólo sabe disfrutar de las flores, y el resto de vegetación es para él "de relleno". Si somos capaces de borrar de la imaginación el patio andaluz lleno de geranios en flor hasta el segundo piso, aprenderemos a disfrutar de "otros" jardines.


Húmera está a unos 600 m de altitud sobre el nivel del mar, en el centro de la península, con un clima por tanto continental. Aquí, en invierno se baja de cero grados, y el otoño tiene las noches frías. El jardín de la casa está pensado para que tenga color, aromas y texturas todo el año y el otoño es una estación espléndida para ello.


Vamos a dar un paseo por el jardín reparando en los detalles. Pero para que pongas algo de tu parte, no voy a decir dónde están las plantas. No son difíciles de encontrar y si quieres aficionarte a la jardinería, antes incluso que aprender los nombres en latín, se trata de saber mirar con ánimo de disfrutar.


Nota: Todas las fotos han sido tomadas en el jardín de la casa el 18 y el 22 de octubre de 2014.


Las flores son uno de los elementos de la composición. Pero en un jardín tipo inglés, más importante que ellas son los contrastes, las texturas, las formas y los colores de las hojas. Con este planeamiento, las flores serán un agradable añadido de temporada.










Las Flores 

¡Pues sí! Dicho lo dicho, vamos a empezar por las flores, antes de que el frío las acabe de marchitar en pocas fechas.

La rosa es la reina de cualquier jardín fuera de los trópicos. Por suerte además, aguantan hasta bien entrado el otoño, por lo que un paseo por la zona del pádel y algún rincón suelto nos permitirá admirar los ejemplares más resistentes.

Rosa "Monica Bellucci" color rosa claro sfumatto en rosa fuerte


Rosa amarilla

Rosa "rosa" :-) 
Una de mis favoritas es la Chrisler Imperial, que añade a su intenso rojo oscuro aterciopelado el penetrante aroma de las rosas "de antes".

Rosa Chrisler Imperial

La variedad que adorna la estatuita de la Virgen es del tipo llamado "floribunda" que compensa el pequeño tamaño de las rosas con abundantes floraciones.

Rosa floribunda

Las rosas son bonitas incluso antes de abrir, cuando tan solo hay un capullo...



Hablando de rosas, todavía podemos admirar algunos ejemplares de la Rosa de Siria, Hibiscus syriacus, del que en el jardín hay dos variedades, la estándar y la "Alba plena" de flor doble


Hibiscus Syriacus

Por supuesto, no se trata de ninguna variedad de rosa exótica, como su nombre latino denuncia. Es tan sólo un nombre dado por la imaginación popular.

Hibiscus Syriacus "Alba Plena"

Y hablando de falsos nombres, tenemos otra flor que este otoño de 2014 está realmente espléndida. Se trata del Hemerocallis fulva, comúnmente conocido como Lirio, o Falso lirio.

Hemerocallis fulva
También se le conoce por Lirio de un DíaEse nombre común hace alusión al hecho de que las flores de la mayoría de las especies de Hemerocallis abren sus pétalos al amanecer y se marchitan al atardecer, por lo que cada flor no dura más que un día. 


Hemerocallis fulva
No obstante, una vez que se marchita, cada flor es reemplazada por otra en el mismo tallo al día siguiente, por lo que el período de floración de una misma planta es muy largo. Algunas especies abren sus flores por la noche, las que se marchitan al amanecer del día siguiente.


Entre las flores grandes, todavía podemos meter a las Hortensias, que aunque ya casi se han marchitado, lo hacen gradualmente, perdiendo el típico color azul o rosa pero aguantando en pie los capítulos de florecillas con sus pétalos que van pasando a unos tonos pardos indefinidos. Esta propiedad hace que se suelan cultivar para flores secas, pues en los días nublados esos tonos claros hace que luzcan como flores lozanas.
Hydrangea macrophylla

Las flores de la Hydrangea aspera Villosa aguantan un poco más. También ayuda que está a cubierto bajo el alero...


Hydrangea aspera Villosa

Con esto, hemos acabado con las flores grandes, pero no termina ahí el capítulo, puesto que si aguzamos la vista descubriremos que las pequeñas flores casi siempre resisten por más tiempo.


Comenzamos por la Escallonia macrantha, de la que confieso no saber el nombre común. Son arbustos perennes con hojas alternas poco pecioladas, lanceoladas, algo correosas y serradas. La inflorescencia es racemosa, con varias flores de color rosa fuerte que contrasta con las hojas verde oscuro.

Escallonia macrantha

Otra que también produce las flores en racimos está en la misma zona. En este caso, las flores son lila, o más bien azul celeste, conocido como cian. Se trata del Ceanothus, especie de origen californiano del que existen más de 50 variedades. La de nuestro jardín es caducifolia.

Ceanothus

El Durillo, o Viburno común está por todas partes en el jardín, puesto que es el que forma el seto del Paseo de los Ciruelos y sus semillas han sembrado medio jardín. Tiene las mini-flores blancas agrupadas en capítulos planos que, como en la Escallonia, destacan sobre el oscuro verde de las hojas.

Viburnum Tinus, Durillo
El Laurel Cerezo, como se suele traducir para identificar al Prunus laurocerasus, tiene un desarrollo enorme y si no se poda llega a convertirse en árbol. Hay una variedad enana, la Otto Luyken, de hojas más elongadas y crecimiento con tendencia horizontal, que hasta el final del otoño luce sus espigas de flores blancas. Tenemos un par en el talud central. 

Prunus laurocerasus "Otto Luyken"

Algunas plantas a las gráciles pequeñas flores añaden un notable aroma. Comenzamos por la Abelia, que aunque su nombre científico es Abelia grandiflora, las florecitas raramente llegan a dos centímetros. (Pistas: hay una junto a la terraza y otra junto al sauce llorón). Es notable el cáliz de sépalos que perdura después de caída la flor. Su aroma es tenue.

Abelia grandiflora

Otra aromática más conocida en los países mediterráneos es el Romero, del que aquí tenemos la variedad común, Rosmarinus oficinalis. Las flores son aromáticas, pero sobre todo sus hojas, que La Toja usa para aromatizar el gel de ducha por todos conocido.

Rosmarinus oficinalis
Le sigue -o más bien precede- entre las afamadas plantas aromáticas la Lavanda, también conocida como Espliego o Alhucema, de la que hay varios ejemplares esparcidos. La variedad junto a la entrada de coches no es la común Lavandula angustifolia, sino la Hidcote o Lavanda inglesa, que tiene una flor más llena, con las florecitas más juntas.

Lavandula angustifolia "Hidcote"


Pero si nos atenemos estrictamente a las flores aromáticas y no a sus hojas, la reina es el Eleagnus Pungens, cuyas pequeñas flores blancas casi pasan desapercibidas entre sus hojas verde-plateadas. No así a los abejorros que colectan su néctar hasta que el sol ya se ha puesto. Su embriagador aroma dulce se percibe desde diez metros de distancia al atardecer. Ahora en otoño es cuando está en plena floración.

Eleagnus Pungens

Otra variante de esta misma planta también está en el jardín: la "Maculata Aurea" de hojas manchadas en amarillo. Ambas tienen un hábito de crecimiento desparramado y utilizan unos espolones para trepar a los árboles.

Eleagnus Pungens "Maculata Aurea"

Antes de pasar a otro capítulo, vamos a incluir aquí al "Árbol de las pelucas", el Cotinus coggygria, también llamado Árbol de la niebla, pues en otoño es cuando muestra la característica que le da nombre. No son en realidad flores, ya que estas se han caído, sino la nube de ramitas que las sostenían y donde ahora se descubre alguna pequeña semilla.

Cotinus coggygria, Árbol de las pelucas

Las Bayas                                                                                                                  .

Tiene muy poca visión estética el que sólo sabe ver color en las flores. Vamos a dar un repaso ahora a las bayas, los frutos de algunos arbustos que, además de alimentar a los pájaros en otoño, son en algunos casos, el motivo principal para que un arbusto se ponga en un jardín: aportan el color que las marchitas flores ahora no pueden dar.


Comenzamos por una de las bayas más golosas, un auténtico festín para los pájaros y para los osos, aunque ya no se vean muchos por aquí: el Madroño, o Arbutus unedo. Sus grandes bayas amarillas pasan a rojo-anaranjadas tal como van madurando, y es la señal para que los depredadores vayan a por ellas. Añade a este espectáculo el nacimiento de racimos de flores como pequeños farolillos traslúcidos que serán las bayas del año que viene.
MadroñoArbutus unedo

El Cotoneaster se planta indudablemente por sus bayas rojas, pequeñas pero muy visibles por la intensidad de sus rojos, o por formar tupidos ramilletes de ellas. Los mirlos dan cuenta de ellas cuando no queda otra cosa. Tenemos distintas variedades esparcidas por el jardín, alguna de las plantas nacidas espontáneamente donde no se las esperaba, como en medio de una piedra en la vieja rosaleda. 
Cotoneaster sp.

Cotoneaster sp.


Especial mención requiere el Cotoneaster horizontalis, llamado a veces "de espina de pescado" por la morfología de sus ramas. Es una variedad enana, con las bayas de un rojo más intenso y pequeñas hojas redondeadas que mediado el otoño añade ese color a sus hojas, también con intensidad. Buscarlo en los taludes.
Cotoneaster Horizontalis
Parecido al Cotoneaster es otra especie con bayas vistosas: el Pyracantha coccinea. Los autores no se ponen de acuerdo en el origen de su nombre científico y también común: Espino de fuego, divididos en que se deba al color rojo-anaranjado intenso como fuego que se aprecia de lejos, o al dolor que producen sus espinas cuando te pinchas.
Pyracantha coccinea, Espino de fuego
Tenemos también por ahí la variedad "Aurea" de bayas amarillas.

Pyracantha coccinea "aurea"
Otras bayas que descubriremos en otoño son las del Enebro o Juniperus, cuya variedad "Horizontalis" está aquí muy representada y conocida en Castilla como "Sabina". Es muy apreciado en jardinería por su porte horizontal, sus ramas en forma de flecha y su textura de hojas finas que contrasta con la mayoría de los arbustos. Estas bayas se usan para aromatizar la ginebra.

Enebro. Juniperus "Horizontalis"
Había en el Jardin un arbusto de Symphoricarpos Albus, conocido como Bolitas de nieve, Perlas de la Virgen, Sinforicarpos que creo desapareció. Ahora queda la variedad "Orbiculatus" que tiene bayas color Burdeos y que ha crecido casi como una mala hierba junto al pozo.

Symphoricarpos "Orbiculatus"
Otras dos especies producen vistosos frutos, aunque en este caso no me atrevo a llamarlos bayas, puesto que son auténticos frutos. En primer lugar el Membrillo de flor, o Chaenomeles speciosa  Sus aromáticos amarillentos frutos grandes como manzanas pueden de hecho usarse para fabricar dulce de membrillo.
Membrillo de flor, Chaenomeles speciosa


El otro es el Castaño de IndiasAesculus Hippocastanum, que no hay que confundir con el castaño de las castañas, el Castanea Sativa. El primero es el más bonito y son muy famosos los del Parque de El Retiro, pero desafortunadamente sus frutos no son comestibles por los humanos.
Castaño de Indias, Aesculus Hippocastanum

Las Hojas                                                                     .


Las hojas! Las grandes protagonistas del otoño. Lo primero que a uno le viene a la cabeza cuando oye la palabra "otoño". Y con razón, porque cuando los grandes paisajes se tiñen de color es justo ahora.

El Jardín de Húmera no es un gran paisaje, más bien un "micro-cosmos", pero que nos da la oportunidad de admirar cada componente como si fuera una pieza de museo. Vamos a dar un repaso.

Empezamos por el último de la sección anterior: los castaños de indias y sus peculiares hojas fuertemente hendidas. 2014 tiene un otoño suave y todavía no se han teñido de color: suelen empezar por los bordes, amarronándose y avanzando progresivamente hacia el centro de la hoja. Como todavía no es el caso, nos consolaremos con una vista de sus hojas verdes sobre el amarillo de los cerezos.

Castaño de Indias, Aesculus Hippocastanum

Sin salir de la Plaza del Pozo, podemos ver las hojas del Arce Rojo. El aquí plantado es una rara variedad del Arce real: Acer Platanoides "Crimson King": Sus hojas aguantan bastante, contrastando siempre con el resto de los árboles por su rojo oscuro. Antes de caer las hojas pasarán por una fase de rojo vino.

Acer Platanoides "Crimson King"

Pero para arce de color, el Arce Japonés que hay junto a la fachada norte. Es un Acer Palmatum que durante primavera y verano produce unas delicadas hojas de un verde claro, pero que al llegar el otoño vira repentinamente a un rojo muy vistoso y permanece así varias semanas. Me vais a permitir que ponga dos fotos.

Arce Japonés, Acer Palmatum

Arce Japonés, Acer Palmatum




















Es una lástima que las hojas del Rhus Typhina se caigan tan aprisa, porque por un par o tres semanas es el rey del jardín. Es un arbolillo que raramente llega a cinco metros, con los tallos cubiertos de un fino vello y con tendencia a emitir chupones, que se cortarán una vez caída la hoja.

Rhus Typhina

La Mahonia tiene una hoja muy parecida a la del acebo, pero menos rígida. Las florecillas amarillas del verano dan lugar a bayas negras en otoño y en esa estación algunas hojas viran a rojo vino, mientras otras permanecen verdes. Tenemos dos variedades, la mas habitual Mahonia Aquifolium, de la que han salido varias espontáneas por el jardín, y la Mahonia Bealei en la fachada norte, que tiene un desarrollo mayor.

Mahonia Aquifolium

Mahonia Bealei

Hay un par de plantas que no tienen nada que ver entre sí, pero que tienen un comportamiento parecido en otoño, con hojas que adoptan un colorido con todas las tonalidades de ocres y rojos. Son el Viburnum opulus, Bola de Nieve en español, con hojas trilobuladas, y el Cornus o cornejo, con hojas elípticas. 

Cornus
Viburnum opulus


Trilobuladas también son las hojas del Ampelopsis, de dibujo muy similar al citado Viburno, aunque ésta es una trepadora. La fachada a poniente de la casa se tiñe de rojo gracias a ella.



En esa misma fachada encontramos un arbolillo de tamaño pequeño que también se colorea aunque con menos vigor: se trata del Amelanchier Canadensis, el Guillomo del Canadá. 

Amelanchier Canadiensis

He dejado para el final el rojo más escandaloso del jardín, un rojo fucsia que se distingue a lo lejos porque no hay otro como él. Lo encontramos en una interesante planta, el Euonymus Alatus, o Bonetero alado, al que volvernos sobre él en invierno para llamar la atención sobre sus tallos.

Euonymus Alatus



Eso es todo por hoy.

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