Primavera es Vida

La Primavera es la estación explosiva en la que todo despierta de nuevo... Este año -2016- pude estar un par de días a finales de abril. Me encontré la primavera empujando con fuerza y eso es lo que te paso a contar.

Diente de León - Taraxacum officinale
Es cierto que en primavera hay brotes por doquier, como algún ilustre político ha sido capaz de notar. Sin embargo, verlo simplemente como "brotes verdes" es una tremenda simplificación. En estos días es cuando se pueden observar toda la gama de verdes, más especialmente verdes cálidos con tintes amarillos o rojos, y al mismo tiempo tan lustrosos que brillan desde las primeras entreluces de la mañana como si las hojas estuvieran mojadas. Parecen traslucir la savia cálida que recorre sus venas llenas de vitalidad.

Cerezo silvestre


Pero no son solamente hojas. También las flores se apresuran a aparecer desde muy pronto. Algunas tienen tanta prisa que se adelantan a las propias hojas. Es el caso del cerezo silvestre, con pequeñas flores blancas con un tinte rosado, como el que se puede encontrar detrás del pozo de la placeta de arriba, pero que quedan

Cerezo de flor plena




Cerezo de flor plena
eclipsadas por los dos cerezos de flor rosada plena del jardín que se multiplican en número y tamaño hasta casi ocultar las ramas. En Viveros Castilla, donde los compramos, nunca fueron capaces de identificar de qué variedad exactamente se trata, así que quedará esa tarea para quien tenga la paciencia.

Sus flores son espectaculares sobre el intenso azul del cielo que deja un día de lluvia cuando escampa. Una advertencia: estos cerezos son de injerto para flor y no producen cerezas.










Membrillo de flor
A sus pies, detrás del madroño, otra flor madrugadora que llega incluso antes que los cerezos, en los últimos días del invierno: el membrillo de flor, o Chaenomeles speciosa. tiene un hábito de crecimiento bajo y desparramado y sus frutos amarillos dan color en otoño a esa zona sombría.















Otro árbol -pequeño en este caso- que se cubre
Photinia serrulata
de flores es la fotiniaPhotinia serrulata, llamada así por sus hojas de borde aserrado y que se puede admirar detrás del "abeto" azul situado al noroeste de la casa. A diferencia del cerezo es perenne, pero los miles de pequeñas florecitas blancas cubren materialmente el árbol-arbusto y los pétalos al caer continuamente al suelo forman una alfombra blanca a lo que alcanza su perímetro.













Photinia serrulata
Su perfume no es de los mejores, hasta es un poco desagradable, como de lejía, pero se le perdona por la vistosidad. De fondo, sus hojas verdes perennes y alguna roja vestigio del pasado otoño.








Photinia fraserii "Red Robin"
La otra variedad de fotinia que tenemos en el Jardín, la Photinia fraserii es plantada sobre todo precisamente por sus hojas rojas, pero no otoñales sino primaverales que surgen todas a la vez creando un efecto que llama la atención, sobre todo cuando encima de ello abre de repente sus florecillas blancas. La que tenemos aquí frente a la caseta de herramientas es la reputada variedad "Red Robin". Tanto ésta como la "serrulata" constituyen un festín para las abejas.



Rosales
También lucen ahora hojas rojas -si bien más discretas, con tono más oscuro- los rosales -Rosa rosae- que quedarán eclipsadas cuando finalmente las flores revienten, reclamando para sí su merecido protagonismo. Las gotitas de lluvia o del aspersor de riego son especialmente bonitas sobre esas hojas primaverales.







Camellia japonica
Rojo-rosado son también las flores de la camelia -Camellia japonica- que llaman la atención sobre sus hojas verde oscuro en el oscuro pedazo de tierra debajo de los poderosos pinos piñoneros. Primavera es la estación en la que florecen. Pocas flores se atreverían a salir en un sitio como éste en el que nunca llega el sol directo.

Aucuba japónica
Hay sin embargo otras formas de traer luz y color a una zona sombría.












Ilex variegata

Ver el efecto que ahí producen los amarillos tanto del acebo manchado -Ilex variegata- como de la aucuba -Aucuba japónica-.











laurel cerezo
Y ya que estábamos con arbustos que lucen abundantes capítulos de florecillas blancas, mencionaremos otros dos: el laurel cerezo y el durillo. El primero, Prunus laurocerasus, sabe que no es un arbusto-estrella y se encuentra cómodo con su papel de "telonero" creando volúmenes verdes perennes que sirven de fondo a otros arbustos más vistosos pero más delicados o incluso efímeros.





Prunus laurocerasus "Otto Luyken"
Pero también tiene su puntito de gloria y es precisamente ahora, cuando desarrolla inflorescencias verticales de la forma y tamaño de un buen cigarro puro con florecitas todo alrededor, y cuando sus hojas crecen a borbotones, con prisa y con un lustroso y cálido verde. Se le puede ver en varios puntos del talud de atrás y junto a la pista de pádel.

La variedad enana Otto Luyken es más compacta, con hojas más ocuras y puntiagudas y con una floración más abundante









Viburnum tinus
La hoja del durillo -Viburnum tinus- sin embargo es discreta todo el año. Incluso ya ahora desde la primavera está cubierta a modo de vello que le da un aspecto hirsuto y apagado. Quizás por eso es muy apreciado como seto y aquí lo tenemos delimitando la Vereda de los Prunos, a lo largo de la valla del vecino. Precisamente al usarlo como seto y podarlo con frecuencia florece poco. Sin embargo, se puede admirar un par de sus ejemplares dejados a su forma natural junto al corralito del estiércol. Ahí se puede ver la cantidad de flores que produce cuando se le deja en paz. Esto lo hace incluso en zonas asilvestradas, lejos de cualquier cuidado.

Jara- Cistus Monspellensis
Las jaras o estepas son arbustos nativos en gran parte de la geografía española y del Mediterráneo. Son muy resistentes a la sequía y producen en esta época del año y parte del verano unas flores muy simples, con pétalos como de papel, similares a la amapola y con muchos estambres que cubren de polen a las abejas. Toda la planta está cubierta por una resina pegajosa aromática. En la variedad más extendida, la Cistus albus, estas flores son rosadas. La que tenemos aquí es una variedad menos frecuente, la Cistus Monspellensis con flores completamente blancas sin la habitual mancha en la base del pétalo.

Spiraea chamaedryfolia
Y todavía un arbusto con flores blancas diminutas: la espirea. Es un prolífico género que cuenta con unas 100 variedades, todas con enormes cantidades de pequeñas flores que son blancas o rosas y en las que los estambre son muy visibles. La que tenemos en el talud noroeste junto a las jaras es una Spiraea chamaedryfolia, más compacta que las habituales variedades de largas ramas fláccidas.




También en esa zona, pero junto a la placeta hundida hay un buen ejemplar de Lavanda o Espliego. Cuando se la deja crecer a su aire forma estas masas redondeadas verde-grisáceas de las que salen las espigas con flores moradas.








La lavanda es una de las plantas más apreciadas por el aroma de sus flores y es uno de los pilares de la industria del perfume en la Provenza francesa. También en España crece por doquier en todo el sotomonte de prácticamente todas sus provincias, especialmente en áreas más secas.




Acer palmatum dissectum



Junto a las camelias citadas más arriba, notar el arce enano japonés -Acer palmatum dissectum- cuyas hojas finamente hendidas que ahora empieza a desplegar le darán luego un aspecto único grácil y delicado. Esta variedad es de la variante Atropurpúrea.









Acer sacharinum
Otro arce de hojas hendidas en el Jardín es el arce de azúcar, Acer sacharinum, que crece junto a la pared de cristal de la escalera principal de la casa y a la que algún día dará una luminosa sombra de un agradable tono verde claro.








Forsythia spectabilis
Y ya que estamos ahí, nos habremos fijado en otro heraldo de la primavera, la Forsythia spectabilis junto a la columna del agua, que muy al principio de la primavera cubre sus varas de flores amarillas de desmadejados pétalos, como pegados a pellizcos. Un arbusto que el resto del año pasa más bien desapercibido con sus hojas verde claro.

Glicinia - Wisteria floribunda





Y arriba en la pérgola, la gloriosa Glicinia, también conocida por Wisteria floribunda, cuyos racimos de flores de color lila aparecen alrededor de San José o Pascua y que durante varias semanas mantienen enloquecidas a las abejas y embelesados a los admiradores de su belleza y abundancia.







Coronilla glauca
Al otro lado de la terraza encontramos la Coronilla glauca, una ruda de flor bastante resistente, de flor fabácea de un amarillo limón sobre hojas verde-grisáceas. Su floración es bastante prolongada, aunque se reduce si se riega mucho.








Mahonia aquifolium
Un poquito más allá encontramos uno de los varios ejemplares de Mahonia aquifolium que hay por el jardín "plantadas" por los pájaros que comen sus bayas en invierno. Se suele confundir con el acebo por el parecido de su hoja, pero no tiene nada que ver como prueba su flor amarilla.







Kerria japonica
Amarillas también son las flores de la Kerria japonica que encontramos un poco más adelante pugnando por abrirse paso entre las varas del bambú. Sus flores que aparecen temprano en la primavera se agrupan como en pompones a intervalos regulares en sus largas varas.








Pensamientos -Viola cornuta
Esta alternancia de lila/morado/azul con amarillos no es casual: es una combinación de éxito garantizado y, como para subrayarlo, aquí está también en la maceta de pensamientos -Viola cornuta.










Tamarix gallica
 Las hojas de los tamariscos -Tamarix gallica- (no confundir con los tamarindos)  son tan delgadas que la planta en su conjunto parece más un vapor flotando que una planta en sí. En primavera, sus delgadas ramitas se cubren completamente de diminutas flores rosadas.

Hiedra de Boston






Levantar un momento la cabeza para ver como la pared se está ya revistiendo de las hojas de la Parthenocissus tricuspidata -los americanos la llaman Boston Ivy, hiedra de Boston- y que se puso buscando darle verdor a la pared en contraste con el rojo del ladrillo.

Syringa vulgaris












Un poco más adelante, sin dejar la pared, encontramos uno de los dos lilos del Jardín -Syringa vulgaris. El color morado de sus flores y su profundo aroma, especialmente en las tardes, es antológico. El otro ejemplar está detrás de la cocina, en el talud.






En ese mismo talud de la cocina hay otro arbusto de flores moradas-azules y aromático: el romero, Rosmarinus oficinalis. No deja de sorprenderme que en esta latitud y casi sin cuidado alguno mantiene la flor prácticamente todo el año.

Iris Germanica
Iris Germanica
Y ya que estamos con los morados, otro campeón de belleza y resistencia junto a los escalones de traviesas y en otros sitios del jardín: el lirio -Iris germanica del que hay muchísimas variedades y cuya sorprendente belleza que mereció la alabanza del Señor en el Evangelio sobrevive a cualquier dejadez.

cotoneaster
Cerca, notaremos que los nuevos brotes de hojas del cotoneaster son más grises que verdes. Este es otro campeón de resistencia que disputa con razón al viburno el nombre de "durillo".



No comments:

Post a Comment